lunes, mayo 09, 2005

Paellas 1945

Foto de las paellas

Ahhhh.... como decía un colega mio, ¡qué bien huele el Napalm por la mañana!
Era de esperar por algunos, un hecho para otros, y nosotros hicimos todo lo posible por estar allí para contarlo al resto de la Hermandad. Aun puedo oir los gritos de esos niños.
Sé que el tema bélico empieza a ser recurrente, pero no puedo olvidar, como se aprecia en la foto y como bien ha dicho Kilgore en su post, esto me recordaba demasiado a aquellos dias en Auschwitz (Salvando las grandes distancias, por supuesto).

Y es que si algo quedó claro y patente el viernes 6 de mayo de 1945 es que las paellas ya no son ni de lejos lo que eran. Algunos pueden pensar que estamos viejos y que nos pasamos el dia recordando aquellos maravillosos años, pero es un hecho contrastable que las paellas de ahora son una mierda.

Años atrás, cuando éramos unos pipiolos (algunos aun lo somos), las paellas eran una institución. Era un símbolo de hermandad entre los elementos de la escuela. Era nuestra fiesta del patrón. Había tunos con su barril de ¿grog?, profesores alcoholizados por entre la multitud, el típico ganador de la telecomilla con su trofeo lleno de sangría, alumnos formales haciendo su paella como profesionales y otros, sin el más mínimo escúpulo recogiendo la carne caida por los suelos; luego el que se había dejado el protector solar y tras meses metido en la biblioteca ahora estaba rojo cual tomate; sin olvidar también al que se montaba un full monty para deleite (o no) de las damas presentes (que eran pocas por aquel entonces, eso sí).
Mención aparte merece el desmadre final de la fiesta de la espuma. Desde fuera podía parecer una gilipollez (no lo niego), pero si te metías al trapo, llegaba incluso a ser divertido aunque podías recibir más de un codazo.

Por supuesto como veteranos podemos contar multitud de historias sobre paellas, porque como no, los miembros de la hermandad, aun antes de que existiera, ya andábamos por allí. Cualquiera puede contactar con Cunyatman y invitarle a unas sangrías (o cubatas en su defecto) para que cuente n+1 anécdotas (nosotros ya las conocemos, así que no le preguntéis en nuestra presencia).

Ahora, en su afán por el control total, con la excusa de la seguridad y toda la pesca, han descafeinado completamente las paellas y las han convertido en una mediocre pocilga donde la gente hace como que se divierte. Las escuelas comparten un recinto cerrado (y controlado por seguratas y un tipo vestido ente Hare Krishna y María del Monte) dónde se hacinan los estudiantes con el objetivo de: 1) Hacer una paella/torrá y 2) Beber alcohol. Iba a incluir echar un bailecito, pero no había ni sitio ni volúmen para que la cosa cuajara.


Tipo chungo

Así que al salir por aquella puertecilla de hierro que habia entre las alambradas nos despedimos hasta nunca de las paellas. ¡Larga vida a las paellas!

2 comentarios:

Lt. Col. Kilgore dijo...

Verdades como puños, camarada!!!

No puedo sino felicitare por instruir a las nuevas generaciones, en el recuerdo de unas paellas que nunca vivirán...

RequeteJAIL!!!

demóstenes dijo...

Tiooooo, hasta nunca paellas?? Algun dia anys després de que acabem tots la carrera podem passar-nos per allí en plan veteranos de guerra ;-).
Jo encara no em despedisc d'elles a pesar d'haver faltat els dos últims anys. I sí, ja no són el que eren però tampoc nosaltres som els que erem, abans teniem il.lusió per estar encara en el poli...